Más allá del diagnóstico y el dogma: mi apuesta por una escucha diversa
En el panorama intelectual venezolano actual, mi trabajo se sitúa en la intersección —a veces tensa, pero siempre necesaria— entre la tradición de la Iglesia, la rigurosidad del psicoanálisis de orientación lacaniana y la urgencia de los derechos humanos. Como jesuita, psicólogo y practicante del psicoanálisis, he consolidado una línea de investigación que busca desafiar las posturas conservadoras y reduccionistas, proponiendo una lectura de la realidad LGBTIQ+ centrada innegociablemente en la dignidad del sujeto y la singularidad de su deseo.
Psicoanálisis: hacia la despatologización del deseo
En mis textos y presentaciones vinculados al campo freudiano y a la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP), sostengo una posición crítica frente a las derivas normativas de la psicología clásica. Mi investigación se distancia radicalmente de las taxonomías que etiquetan lo diverso como "desviado".Para mí, la orientación sexual no es un síntoma a curar ni una anomalía a corregir, sino una elección de objeto y una posición sexuada que responde a la estructura singular de cada individuo. En mis escritos, defiendo que el psicoanálisis, lejos de ser una herramienta de control moral, debe operar como un dispositivo de escucha. Un espacio que permita al sujeto apropiarse de su propia voz y liberarse de los estigmas familiares y sociales; cargas que, a menudo, el sujeto padece como "los pecados del padre".
Fe y fronteras: mi labor en el Centro Gumilla
Desde la plataforma de la Revista SIC del Centro Gumilla, he buscado trasladar esta reflexión académica al terreno de la incidencia pública y eclesial. A través de mi trabajo periodístico y ensayístico, intento servir de altavoz para realidades que han sido históricamente invisibilizadas o malinterpretadas en el discurso católico oficial.Destaco especialmente mis entrevistas y análisis sobre la identidad de género y la transexualidad, donde he tenido la oportunidad de dialogar con figuras clave como la diputada Tamara Adrián. En estos textos, no solo documento la precariedad legal y social de la comunidad en Venezuela, sino que interpelo directamente a la Iglesia para que abandone el rol de "aduana moral". Mi propuesta es la de una pastoral de la presencia: una Iglesia que deje de "admitir" o "tolerar" desde una supuesta superioridad, y empiece a reconocer en los creyentes LGBTIQ+ una fe viva y una capacidad profética que cuestiona nuestras propias estructuras.
Conclusión
Toda mi investigación apunta a una misma convicción: la verdadera "cura" no es la corrección de la orientación sexual, sino la sanación de un vínculo social roto por el prejuicio. Ya sea desde el diván o desde el altar, mi invitación es a construir espacios donde la diferencia no se perciba como una amenaza, sino como una manifestación legítima de la inagotable complejidad humana.